Decadente trato de la libertad de expresión- Parte 1- De la noción de difamar.

Salida de una fructifera conversación con un e-friend de la PUCP surgio un tópico que justamente quería exponer pero no hallaba un momento para anudar todas mis ideas y planteamientos y es el tema polémico: Caso Villa Stein, el vocal acusa a un medio de comunicación de propalar información sobre su patrimonio, el Vocal exige el inmediato retiro de dicha información del sitio web y de los motores de busqueda y por ende de todo Internet.

En primer lugar el Vocal acusa de difamación, pero revisemos en primer lugar en que consiste la difamación en la RAE :

Para la RAE Real Academia de la Lengua Española, difamar proviene del latín diffamare

  1. Desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo en contra su buena opinión y fama.
  2. Poner algo en bajo concepto y estima
  3. Divulgar.

Para el Código Penal quien comete “Difamación”

Artículo 132 del Código Penal vigente :

El que, ante varias personas, reunidas o separadas, pero de manera que pueda difundirse la noticia, atribuye a una persona, un hecho, una cualidad o una conducta que pueda perjudicar su honor o reputación.

Precisando que en primer lugar al reportaje elaborado por la unidad de investigación del medio hizo uso de fuentes son públicas, esto es que cualquier ciudadano que se tomare la molestia de pedir a la contraloría (si mi memoria no me falla porque creo que de ahí salio la información) donde esta la declaración jurada de sus ingresos y de su patrimonio. Además de hacer una busqueda en SUNARP de las propiedades que estan inscritas a su nombre.

Hasta aquí hay que tener en cuenta que no solo fue la información del Juez Villa Stein son de todos los vocales de la Corte Suprema y en un estudio comparativo se ve que por desgracia o para mala suerte del querido Vocal su regimen  de ingresos supera enormemente el de muchos funcionarios de carrera. Me detengo en este punto para reflexionar si el tratamiento del ojo ciudadano y de los medios hubiera sido el mismo si no fuere el señor Villa Stein sino el Juez Cesar San Martín o el abogado Ronald Gamarra.

Concluimos que la información no fue imprecisa, ni fue falta a la verdad, es más es una información de conocimiento público solo que “se hizo más público” y que diarios como La República con una linea editorial contraria a cualquier indicio de fujimorismo propaló e incomodó al Vocal y abogado que con pleno desconocimiento del tratamiento de los derechos en el Internet pretendió censura a toda la red.

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